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25 feb 2008 | By: Copijza

Credo

"Credo"
México, creo en ti como en el vértice de un juramento,Tú hueles a tragedia tierra mía,y sin embargo ríes demasiado,acaso porque sabes que la risa,es la envoltura de un dolor callado.
México, creo en ti sin que te represente en una forma,porque te llevo dentro,sin que sepa lo que tú eres en mí,pero presiento que mucho te pareces a mi alma,que sé que existe, pero no la veo.
México, creo en ti, en el vuelo sutil de tus canciones,que nacen porque sí, en la plegaria que yo aprendí para llamarte Patria,algo que es mío en mí,como tu sombra que se tiende con vida sobre el mapa.

México, creo en ti en forma tal que tienes de mi amada,la promesa y el beso que son míos,sin que sepa por qué se me entregaron,no sé si por ser bueno o por ser malo,o porque del perdón nazca el milagro.

México, creo en ti sin preocuparme el oro de tu entraña,es bastante la vida de tu barro,que refresca lo claro de las aguas,en el jarro que llora por los poros,la opresión de la carne de tu raza.
México, creo en ti porque creyendo te me vuelves ansia,y castidad y celo y esperanza,si yo conozco el cielo es por tu cielo,si conozco el dolor es por tus lágrimas,que están en mí aprendiendo a ser lloradas.

México, creo en ti, en tus cosechas de milagrería,que sólo son deseo en las palabras,te contagias de auroras que te cantan,y todo el bosque se te vuelve carne,y todo el hombre se te vuelve selva.
México, creo en ti, porque nací de tí,como la flama es compendio del fuego y de la brasa,porque me puse a meditar que existes,en el sueño y materia que me forman,y en el delirio de escalar montañas.

México creo en ti, porque escribes tu nombre con la X,que algo tiene de cruz y de calvario,porque el águila brava de tu escudo,se divierte jugando a los volados,con la vida y a veces con la muerte.
México, creo en ti, como creo en los clavos que te sangran,en las espinas que hay en tu corona,y en el mar que te aprieta la cintura,para que tomes en la forma humana,hechuras de sirena en las espumas.

México creo en ti, porque si no creyera que eras mío,el propio corazón me lo gritara,y te arrebataría con mis brazos,a todo intento de volverte ajeno,sintiendo que a mí mismo me salvaba.

México creo en ti, porque eres el alto de mi marcha,y el punto de partida de mi impulso,mi credo ¡PATRIA!, tiene que ser tuyo,como la voz que salva,y como el ancla.

Ricardo López Méndez.
31 ago 2007 | By: Copijza

Poema: Naturaleza- Mujer



Naturaleza- Mujer

Dios-Hombre La Unidad da nacimiento
a la Natura: cual mujer y esposa, y la
atracción unió- Dios a la Diosa
y así vibró en la vida el movimiento.

Fue bendito y fecundo el casamiento; la
Humanidad-Amor, brotó cual rosa del seno
de la vida majestuosa, y se poblaron tierra y firmamento.

Cuando de la Unidad se hizo el Binario,
Y Dios en la mujer formó el Santuario;
ella manifestó el poder Divino.

Para volver a Dios en clara senda de
paz, salvando la febril contienda; es la
mujer el único camino.

Fuente: Adoum, J., Poderes: El libro que Diviniza, Ed. Kier

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Poema: Dios Hombre

Dios-Hombre

Soy el hombre, entre Dios y la Natura,
como un puente de luz, sobre el abismo.
En las profundidades de mi mismo,
la alegre claridad de un Sol fulgura.

Detrás del antifaz el alma pura,
esfuma con amor el egoísmo. Oculta
mi verdad con simbolismo, me siento
Creador y criatura.

Yo soy Él, él es Yo: lo que está encima
a lo que está debajo, igual se rima;
de materia y de Dios Yo soy alado.

Dios-Hombre y Hombre-Dios sin divisorio:
Arriba Soy Espíritu incorpóreo, abajo
Soy Espíritu encarnado.

Fuente: Adoum, J., Poderes: El libro que Diviniza, Ed. Kier

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20 abr 2007 | By: Copijza

Poema: El Dios de los masones

El Dios de los masones
Leitmotiv de Colalto


De acuerdo con una orden emanada de los cielos,
Cuando Isis recupera su aderezo,
En el seno de los bosques silenciosos,
Donde el céfiro apenas deja oír un suave murmullo.
En las orillas de los riachuelos que desde los montes,
Acuden a jugar en la pradera,
Es ahí donde mi voz enternecida,
Celebra al Dios de los "Masones".

Allí, todo es sublime y lleno de emoción,
Todo le habla a mi alma atenta,
De miles de pájaros, el tierno canto,
El murmullo líquido de la ola fugitiva,
Hombre, al dios al que todos ascendemos,
Rinde un culto sin imposturas,
Busca sólo en el seno de la naturaleza,
El Dios de los "Masones".

Pero ¿quién hace palpitar mi corazón,
En este boscaje solitario?
Te reconozco, dulce vencedor,
Amor, presente en el cielo, delicias de la tierra;
de mi lira ennoblece los sones,
Cantaré tu dulce imperio,
Que reúne todo cuando se mueve y respira,
Al Dios que adoran los "Masones".

¡Santa y divina humanidad,
Cuántos placeres originas!
¡Qué felicidad tan pura
Me embarga cuando oigo al débil que me implora!
De los dogmas que profesamos,
Conozco el origen inmutable.
Amar, servir, iluminar al prójimo
Es la ley del Dios de los "Masones".

Lejos de nosotros, tramposos y malvados,
Que la tierra desconsolada, alteráis.
Que la dulce paz de los cantos
¡Asciendan hacia la bóveda etérea!
Sumidos en un santo celo, enlacemos
Nuestros corazones con una cadena eterna;
Una unión tan hermosa debe ser bendencida
Por el Dios que adoran los "Masones".

J. Quantin.